Abuelito dime tu...

En el aniversario de su nacimiento, recuerdo con mucho cariño a mi abuelito Daniel, recuerdo que cuando era pequeña a mi me gustaba mucho la caricatura de Heydi, y cuando mi abuelito llegaba a visitarnos siempre le cantaba la canción del "abuelito dime tu...." :)

También recuerdo que él tenía una facilidad increíble para escribir cosas muy bonitas, le gustaba escribir poesía, y cuando yo tenía que preparar algo especial para decir en un acto, recurrí algunas veces a él, en especial cuando terminé la primaria, él me ayudo a escribir las palabras de despedida, creo que todos los presentes en el acto se les hizo un nudo en la garganta, era muy emotivo el discurso.

Con él aprendía dibujar diferentes tipos de letras, tenía un libro que se notaba el uso que le había dado por el estado de sus páginas, y me lo prestó por mucho tiempo, hasta que aprendí a dibujar de memoria diferentes tipos de letra, mis carteles para las presentaciones siempre tenían tipos de letra diferentes, sobresalian por los detalles.

Desde hace mas de 17 años él es otro ángel que nos cuida desde cielo. Parece que fué ayer, cuando en algún cumpleaños suyo estabamos todos en su casa, celebrando, con música de marimba y por supuesto que él bailando con mi mamá, o mis tías, inclusive creo que mis hermanas todavía bailaron con él. A él le gustaba mucho bailar, y bailaba muy bien la música de marimba, recuerdo que a mi mami le gustaba bailar con el.


... el poema de la semana

Yo creo que todos los poetas tienen poemas muy bonitos, y dentro de lo que he leído, me gusta mucho la poesía de José Angel Buesa (1910 - 1982), él fue un poeta cubano, publico su primer libro de poesía a los 22 años. La mayoria de los poema que he leido hablan del amor, lejano, ajeno, prohibo, tardio. Espero que disfruten el que transcribo a continuación.

Canción del amor lejano
(José Angel Buesa)


Ella no fue, entre todas, la más bella,
pero me dio el amor más hondo y largo.
Otras me amaron más; y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.

Acaso fue porque la amé de lejos,
como una estrella desde mi ventana...
Y la estrella que brilla más lejana
nos parece que tiene más reflejos.

Tuve su amor como una cosa ajena
como una playa cada vez más sola,
que únicamente guarda de la ola
una humedad de sal sobre la arena.

Ella estuvo en mis brazos sin ser mía,
como el agua en cántaro sediento,
como un perfume que se fue en el viento
y que vuelve en el viento todavía.

Me penetró su sed insatisfecha
como un arado sobre llanura,
abriendo en su fugaz desgarradura
la esperanza feliz de la cosecha.

Ella fue lo cercano en lo remoto,
pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del navío,
como la luz en el espejo roto.

Por eso aún pienso en la mujer aquella,
la que me dio el amor más hondo y largo...
Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más... Y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.

La lluvia no era un impedimento

Otra historia que recuerdo relacionada con la lluvia me lleva a mis últimos días de 3ero básico.
Recuerdo que teníamos una amiga que estaba enferma (Marleny), llevaba días hospitalizada, y con las amigas de la clase decidimos ir a visitarla, no fue algo muy planificado, porque nadie había pedido permiso, pero igual creímos que estaba justificado el irnos sin permiso "teniamos que ver a Marleny". La hora de visita era como a las 3pm creo, así que tuvimos que esperar para poder entrar a la clínica donde estaba internada, y como siempre llueve al medio día, pues nos mojamos, creo que nadie llevaba sombrilla. Como el objetivo era ver a Marleny, no nos importó el mojarnos, y cuando nos permitieron el ingreso, estuvimos al rededor de una hora con ella, el tiempo que nos permitieron, y luego cuando nos despedimos y cada quien iba camino a su casa, ya estaba lloviendo nuevamente; otra empapada, esta ves sin el atuendo necesario para la lluvia.

Para no hacer el cuento largo, llegamos a casa empapadas. Dentro del grupo yo tenía una amiga que vivía muy cerca de mi casa (Evelyn) , y como se dió cuenta que yo ya tenía problemas para respirar, me dijo "yo te voy a dejar, asi no te regañan"; llegamos tarde (creo que después de las 5pm) , sin haber pedido permiso, sin haber almorzado, pero con la satisfacción de haber podido ver a Marleny, y sabíamos que ella se había alegrado de vernos también. Pero no importo que me fueran a dejar, ni que el ver a Marleny era algo que no podíamos dejar para después (según nosotras), igual nos regañaron a ambas en mi casa y en su casa. A mi no me fue muy bien, aparte de la regañada por haberme ido sin permiso, creo que pasé un par de días en cama con problemas respiratorios.

Si un amigo te necesita, eso es lo más importante, estar ahí cuando te necesitan. ¿Qué hubieras hecho tú? Claro, pedir permiso, y llevar sombrilla :).

¿Todavía hay gente buena?

Es interesante como la forma en que nosotros (los de mi generación) veíamos el mundo, y los niños de ahora lo ven; realmente no recuerdo que en algún momento de mi vida durante la niñez yo hubiera dudado de la existencia de la bondad, o creyera que no había gente buena a mi alrededor; y menciono esto, porque el fin de semana estaba hablando con mis sobrinas de un gesto bondadoso que tuvieron unas personas, y me sorprendió como dijo una de ellas, "¡o sea que todavía hay gente buena!", en ese momento le contesté rápidamente, "por supuesto", pero me quedé pensando porque ella a su corta edad se sorprende o duda de la existencias de personas que se preocupan por el prójimo, que son solidarios con la necesidad de las personas.
Con tristeza me doy cuenta del mundo que se les está heredando, y pienso en los nuevos bebés.
¿Cómo poder protegerlos, cuando la maldad parece que le gana a la bondad?, me refiero al mundo en general, eso es con lo que los niños de ahora están creciendo.

Saltando después de la lluvia

Cuando era adolescente, las historias con la lluvia cambiaron un poco, ya no usaba las botas rojas para protegerme de la lluvia. Recuerdo que con mi grupo de amigas de los básicos, a veces a la hora de salida si había llovido durante la mañana nos poníamos a "charquear", que para nosotras no era mas que saltar en medio de los charcos de agua y salpicar a la mayor cantidad de amigas. Hoy se que charquear quiere decir otra cosa, pero en esa época, todas entendiamos cuando deciamos que ibamos a ir charquear. Por supuesto que esto de saltar en los charcos de agua lo hacíamos dentro del Instituto, cuando ya saliamos tratabamos de guardar la compostura, eramos alumnas ejemplares, portadoras del uniforme de un establecimiento con una trayectoria histórica... :)

Hoy suena como algo sin sentido, pero recuerdo que bien nos la pasabamos saltando entre los charcos.

Atuendo especial para la lluvia

Recuerdo cuando estaba pequeña, que en las épocas de colegio había que ir con las tradicionales botas de hule guardadas, y al salir cambiarse los zapatitos bien lustraditos, por las tradicionales botas rojas, para no mojar los zapatos del colegio, de esta manera también nos protegíamos un poco más y evitábamos un poco los resfriados comunes de la época, recuerdo que el sueter del colegio era de lana, así que también utilizábamos alguna chumpa y hasta gorro.

Un día por la mañana íbamos al colegio con el tradicional atuendo de invierno, porque desde temprano estaba una lluvia constante, tal vez había llovido toda la noche, porque en las calles eran lagunas de lado a lado, ni se podían ver los arriates centrales; ni antes ni ahora han sido suficientes los tragantes para el agua pluvial; pues recuerdo que con suerte logramos subir al bus y conseguimos sentarnos en el primer asiento, cerca de la puerta de ingreso; para variar la puerta iba abierta y recibíamos una leve brisa por la lluvia que no paraba, y de pronto pasa al lado otro bus mucho más rápido que el bus en que íbamos nosotros y solo vi venir una gran ola que levanto el otro bus, creo que con suerte solo me dió tiempo de cerrar los ojos y la boca, igual nos baño por completo a todos los que íbamos hasta adelante, no importaron la botas, ni la chumpa, igual nos empapó por completo.

Ese día aprendí que en invierno, es preferible ir en la parte central del bus, aunque sea de pie, o si se logra sentar, revisar de una vez las ventanas si se pueden cerrar, porque es típico que empieza a llover y no es posible cerrar las ventanas, uno cree que ha subido por completo la ventana y de pronto, la ventana se empieza a bajar sola y nosotros a empaparnos por la lluvia.

En la segunda mitad del 2008


Y llegamos a la segunda mitad del año.
Un buen momento para reestablecer las prioridades. Algunas cosas talvez ya no son tan importantes como creiamos.
Han ocurrido eventos inesperados que han revolucionado la forma en como vemos las cosas.