Lo reconozco, extrañaba mucho poder ver el cielo desde mi oficina; durante los últimos años habia tenido un cambio muy diferente en cuanto al área de trabajo, ahora vuelvo a tener ventanas en mi oficina y no solo eso, puedo ver gran parte de la ciudad. Los primeros días casi no abría las persianas, ese temor mío a las alturas, y ver hacia la calle desde el nivel 18 me provocaba algo de ansiedad, pero ahora, luego de dos semanas me siento mucho mas tranquila, ya me dió tiempo de analizar el grosor de las ventanas y ya me siento segura.
Ahora que el trabajo es bastante diferente, ya no puedo escribir tan amenudo como antes, pero todavía estoy organizando mis ideas y encontraré la manera de no pasar por estos largos periodos de silencio como las dos últimas semanas.

2 comentarios:

Café (con tostadas) dijo...

pero qué vista hermosa!!!!

Mi oficina tiene una ventana (al lado de la que me siento, por supuesto) desde la que la vista no es TAN bella pero ahora, en invierno, entra un solcito precioso y hace que el trabajo sea mucho más llevadero!

Qué tal al nuevo empleo????

Ceci dijo...

Hola Café:
Todo muy bien gracias. Muy contenta con el cambio.
Que bueno que tienes ventana cerca, siempre es bueno ver por ellas un momento, como recreo mental, y descanso para los ojos... :)
Que estes muy bien!